jueves, 17 de diciembre de 2015

Mi experiencia de entrevistas en centros ingleses (II): MFL Teacher


Como lo prometido es deuda, continúo al hilo de mi entrada anterior contando cómo ha sido mi última entrevista, esta vez para el puesto de MFL Teacher, es decir, profesora de lenguas extranjeras modernas.

En este caso también hubo visita guiada y una entrevista no tan distinta a las anteriores. Lo que marca la diferencia es que para puestos de profesor es habitual tener que impartir una clase en el centro. Es una situación complicada, que es normal que genere estrés (alumnos desconocidos, centro desconocido, nivel desconocido, metodología desconocida y, además, alguien que está observándote y tomando notas). Para ello, doy algunas ideas o pautas. No todas son propias, algunas las recibí yo misma cuando pedí ayuda en el grupo de profesores y asistentes españoles en Reino Unido de Facebook.

  • Haz preguntas. Si no te ponen problemas, pregunta tus dudas. Como no querrás acribillar a emails o llamadas porque lo menos que quieres es parecer demasiado inseguro o pesado, piensa bien qué información te hace falta, reúnela y plantéala. Por ejemplo, yo les pregunté:
    • si los alumnos estaban habituados a que se les hablara español en clase,
    • el número de alumnos de ese grupo,
    • si había NEAE,
    • si el tema era nuevo para ellos o ya lo estaban dando,
    • aunque parezca mentira: si la clase era de español o de alemán.
    • No les pregunté si había pizarra digital a disposición, algo de lo que luego me arrepentí.
  • Investiga el currículum nacional. A mí me tocó una clase 11, que es el año de los exámenes GCSE, así que me puse a leer todo lo que pude (información sobre libros de texto, modelos de examen, ejercicios de repaso...) que encontré por internet, en especial del tema del cuerpo humano y la salud, que era el que me había tocado.
  • Prepara actividades participativas. Por supuesto, no vayas a dar una clase magistral. Intenta que ellos trabajen lo más posible.
  • Ten en cuenta distintos niveles en el aula. Este consejo valiosísimo me fue de gran utilidad. No todos los alumnos van a la par, hay que tener preparadas actividades de ampliación para los más rápidos y de mayor nivel, y ayudas para los de menos. Yo, por ejemplo, lo planteé así: en una actividad que era un crucigrama de las partes del cuerpo con definiciones, puse los nombres de las palabras que tenían que usar para su ayuda, pero lo hice en letra pequeñita en la parte más baja del folio, de manera que podían hacerlo sin mirarlas o, si les hacía falta, ayudarse de ellas. Además, me dio muchísima seguridad tener planeada una actividad de ampliación cuando dos alumnos me la pidieron. Quizás en España no, pero parece que aquí sí las demandan.
  • Disfruta. Al final creo que este puede ser el consejo más importante de todos. Para poder disfrutar es necesario llevar la clase bien atada, preparada, ensayada, sí, pero incluso de esa forma sabemos que es una situación que puede hacer que te coman los nervios. Yo descubrí que, aunque nerviosa, en el momento del trato con el alumnado, y sobre todo del tú a tú mientras hacían las actividades y yo me pasaba por las mesas a ayudarles, realmente disfruté. Hacía varios meses que no daba una clase y la sensación fue de esto es verdaderamente lo que me llena y me hace feliz.

Hubo dos cosas que hice que no sé si fueron positivas pero que desde luego no fueron negativas, ya que decidieron contratarme:
  • Comentar la clase en la entrevista. A mí no me preguntaron nada sobre la clase, pero yo había leído que era habitual que te pidieran que la evaluaras, así que fui yo misma la que sacó el tema y mis entrevistadoras se mostraron interesadas, me preguntaron qué cosas habría cambiado y les contesté (lo tenía más que preparado, había estado un buen rato esperando a que empezara la entrevista).
  • Hacerles llegar una programación de la sesión. En casa programé la sesión, con todo lo clásico (objetivos, contenidos, competencias, resultados de aprendizaje, metodología, temporalización, atención a la diversidad...). Ya que el trabajo estaba hecho, en la entrevista comenté que lo tenía y les pregunté si les interesaba que se lo hiciera llegar. Me dijeron que sí.

Para terminar, les comparto a grandes rasgos en qué consistió la clase.

Como se suponía que era una introducción del tema, quise empezar refrescando algo de vocabulario sobre las partes del cuerpo. Para romper el hielo, utilicé una dinámica que conozco de mis años de animadora juvenil y para la que necesitaban nombrar alguna parte del cuerpo.

En segundo lugar les planteé el crucigrama del que hablaba más arriba. Era un poco complicado para ellos, porque lo hice con definiciones (habría estado más acorde con su nivel real hacerlo con dibujos), pero les entretuvo (no deja de ser un juego). Les permití consultar material y trabajar en grupo.

A continuación, tenían un pequeño diálogo de una chica que va al médico. Quise trabajar estrategias de comprensión intentando que en grupitos sacaran por el contexto el significado de las palabras que no entendían.

Por último, quería hacer un poquito de juego de rol, animándolos a utilizar el texto como base para una conversación tipo en el médico, pero cambiando algunas cosas. No tuvimos mucho tiempo y el nivel era un poco más bajo del esperado, así que algunas parejas casi se limitaron a leer en voz alta el texto, pero otras se separaron más del original. Yo estuve mientras recorriendo las mesas y escuchándolos.


Como ven, intenté mezclar destrezas y estrategias comunicativas, además del repaso del vocabulario, que a priori puede ser algo más aburrido. Los hice participar bastante (lo que se dejaron) y di importancia a acercarme a todos en algún momento y ayudarlos o escucharlos hablar, de forma que los más tímidos también tuvieron su oportunidad de participar sin necesidad de hacerlo en voz alta. No utilicé para nada la pizarra digital, aunque es una de las cosas que comenté que habría cambiado. Sin embargo, aunque en el colegio es habitual usarla siempre, no fue imprescindible para conseguirme el empleo.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Mi experiencia de entrevistas en centros ingleses (I): Teaching Assistant


Saludos a todos.

Como es habitual en mi blog, escribo desde mi propia experiencia. En este caso, les cuento un poco cómo fueron las tres entrevistas que tuve este pasado mes en colegios ingleses y cómo me las preparé, por si sirve de ayuda.

He decidido dividir la entrada en dos. La primera tratará sobre las entrevistas para TA (auxiliar) y en la segunda explicaré mi experiencia en una entrevista para un puesto de profesora.

Curiosamente mis dos entrevistas para puestos de TA han sido en colegios especiales. El primero era especial porque había alumnos con una gran variedad de necesidades educativas especiales importantes: autismos severos, problemas de habla u oído, discapacidades físicas y mentales... El segundo estaba especializado en alumnado con conductas disruptivas.

Para preparar las entrevistas, lo que hice y recomiendo (aviso que no descubro pólvora alguna) es lo siguiente:
  1. Repasar tu propia application form: qué pusiste, cómo lo expresaste, qué imagen has dado a los entrevistadores antes de la entrevista y cómo puedes defender todo lo que escribiste en la solicitud de empleo.
  2. Leer la página web del colegio de cabo a rabo: misión y valores, bienvenida de la dirección, enfoque del currículum, safeguarding guidelines (vital en general en este país y mucho más aún en colegios especiales), informe de OFSTED... Básicamente, mirar toda la web y leer todo aquello que pueda ser interesante y que te dé una idea de cómo es el colegio, para que, cuando te pregunten cosas como qué sabes del centro o por qué quieres trabajar ahí en particular, tengas información de la que tirar.
  3. Practicar con el banco de preguntas para entrevistas de TA de TES. Es realmente útil intentar contestar en voz alta a todas esas cuestiones siguiendo las pautas que ellos te dan. Más de la mitad de las preguntas que me hicieron ya las tenía ensayadas.
Precisamente porque hubo preguntas que no me esperaba y me descolocaron un poco más, las he apuntado para compartirlas y que otros sí vayan sobre aviso (con la particularidad de que eran colegios especiales, recuerdo):

  • ¿Por qué los chicos de este colegio son más vulnerables que otros? Es tan obvia que me descolocó. Dije cosas como que podían ser menos capaces de comunicar lo que pasaba o de darse cuenta de que algo iba mal o estaban ante una amenaza. Por eso, es muy importante que el personal del colegio esté muy atento a cualquier signo de que algo no va bien  (por ejemplo, un cambio evidente de actitud).
  • ¿Qué harías si la madre de Fulanito te pide información sobre Menganito? Obviamente, no se la puedes dar. Yo dije que solo le comentaría algo si tuviera relación directa con su propio hijo, pero posteriormente he leído que los TA directamente no dan información a los padres, así que más sencillo aún.
  • ¿Qué harías si un alumno se pone violento en clase, por ejemplo acercándose a coger un ordenador y quizás lanzarlo por los aires? Esta me chocó. Era una posibilidad real en ese colegio. Ellos mismos me dijeron que esperaban una respuesta diciendo que lo primero es la seguridad de todos (ese alumno, el resto y yo) y que habría que intentar relajar al alumno, por ejemplo utilizando el sentido del humor.
  • ¿Qué harías si un compañero está criticando el trabajo/el centro? Yo dije la verdad, que ese tipo de actitudes no me gustan, pero que probablemente no me enfrentaría a mi compañero directamente, sino más bien lo dejaría correr. No sé si hay una respuesta ideal a esta pregunta.
  • ¿Qué harías si un alumno te dice que te quiere contar un secreto? Esta es muy importante, porque tiene que ver con safeguarding. Primero habría que decirle al alumno que no puedes garantizarle que le vas a guardar el secreto (esta parte yo no la contesté, la leí más tarde). Lo que sí dije, y causé muy buena sensación en mis entrevistadores es que, si el alumno me cuenta algo que me hace entender que algo no va bien (bullying, malos tratos en casa, etc.) me dirigiría directamente a una de las personas encargadas de safeguarding del centro.
  • Cuéntanos un gran logro y un gran fracaso.
  • Cuéntanos un caso en el que con tu intervención mejoró la situación de un alumno en particular. Estas dos son muy personales y si quieren que les diga la verdad no siempre he acudido a las mismas situaciones en cada entrevista.
Seguro que me dejo cosas en el tintero, pero entre todas las preguntas de TES y estas cubrimos al menos el 80% de las entrevistas que tuve.

En uno de los colegios tuve la entrevista fuera de horario escolar. Me hicieron una visita guiada por el centro antes de entrevistarme, pero ya no había alumnos. En el otro caso no hubo visita guiada, pero sí tuve que estar una media hora con una clase de alumnos antes de pasar a entrevistarme. Simplemente estuve con ellos, interactué, me acerqué a charlar con los chicos y me tocó estar un ratito acompañando en una clase de educación física. Aunque me sabía observada, intenté comportarme de la forma más natural posible, como suelo hacerlo cuando estoy ejerciendo de profesora o de animadora.

Hasta ahora los centros me han escrito la documentación que necesitaban que llevara a entrevista, pero algunos con mayor prolijidad que otros. Queda muy bien que tengas encima todo lo que te puedan pedir, aunque no te lo hayan dicho de forma explícita:
  • Lo necesario para que te hagan el DBS en caso de querer contratarte: tres formas de identificación con foto (DNI, pasaporte, carnet de conducir) o dos y alguna proof of address (factura, carta del banco...).
  • Titulaciones. En las entrevistas para TA, un cole me lo pidió y el otro no. No está de más tenerlas encima con sus respectivas traducciones juradas.
Dos cosas que siempre he llevado y nunca me han pedido ni han querido coger son mi CV (lo llevo porque en España me enseñaron que había que tenerlo encima en cualquier entrevista, pero aquí los centros educativos no suelen aceptarlos) y el certificado de penales español (por lo que parece, no les sirve para nada, pero yo siempre lo llevé a las entrevistas, con su traducción jurada, y comenté que lo tenía).

Hasta aquí mis dos experiencias de entrevista para puestos de TA. Espero que sea de utilidad para quienes estén buscando empleo de este tipo ahora mismo. Dentro de un par de días les cuento las particularidades sobre la entrevista para profesora.


viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Es posible escapar a las agencias de profesores?


Sí, es posible, y les cuento cómo lo he hecho.

Hace un mes de mi última entrada, un mes muy movidito en el que he estado a tope con la búsqueda de empleo y ahora puedo decir con muchísima felicidad que acabo de conseguir el trabajo con el que nunca soñé empezar: de profesora de español en un centro de la ciudad en la que vivo.

Cuando decidí venirme a Inglaterra y teniendo claro que quería un trabajo en el sector de la enseñanza, investigué desde España el panorama. Todo el mundo decía que era muy complicado encontrar trabajo directamente como profesor, así que sopesé las diferentes opciones. De entre ellas, había dos que me parecían las más plausibles:

1. Trabajar de supply teacher, de profesor sustituto. Esto implicaba darme de alta en diferentes agencias. despertarme cada mañana, prepararme para ir a trabajar y esperar una llamada. Si había trabajo ese día para mí, genial, si no, tocaba quedarse en casa. El día que fuera a trabajar, cobraría decentemente, pero sabría que la agencia se estaba quedando con una jugosa comisión.

2. Trabajar como teaching assistant, asistente o ayudante de profesor. Esta figura no existe en España, pero aquí es muy común. Es un trabajo que no requiere de muchas cualificaciones. Por lo tanto, el sueldo es bastante más bajo que el de un profesor (y también que el de un supply teacher que trabajara cada día). Sin embargo, es un trabajo estable, cada mañana sabes a dónde vas a ir a trabajar, con qué alumnos, con qué compañeros, en qué horario...

Comparé las dos opciones y en seguida tuve claro que prefería lo segundo. No llevo bien la incertidumbre continua, prefería la estabilidad laboral y emocional del sueldo fijo de una teaching assistant, por mucho que este no fuera especialmente alto. Además, pensaba que mi aprendizaje sería también mayor. Si no me cuadraba eso, ya me plantearía lo de las agencias.

¿Cómo busqué trabajo? Principalmente a través de la página web de mi County Council, Buckinghamshire, y de la de Oxfordshire, que queda cerca. Básicamente rellené solicitudes para todos los trabajos de teaching assistant o parecidos de colegios que no me quedaran excesivamente lejos de casa. El CV en inglés que me había preparado no lo he usado para nada, todo va a través de largas solicitudes que tienes que rellenar y enviar y te pueden llevar varias horas. Por suerte, muchos colegios utilizan la estándar de su County Council, pero no todos.

Durante este proceso, es importante no perder ni el optimismo ni la paciencia. De 17 applications enviadas para este tipo de puestos, tres colegios me invitaron a entrevista, precisamente los tres que más lejos me quedaban. Contaré mi experiencia de entrevistas en otra entrada, pero las dos a las que pude ir (unos me citaron cuando aún estaba en España) salieron muy bien.

Un buen día se abrió la gran vacante: profesor de español y/o alemán (sí, "y/o"). Tenía pocas esperanzas sin experiencia en UK, todo el mundo decía que era casi imposible, pero no iba a dejar de intentarlo. Pasé una mañana entera rellenando la application con más mimo y cuidado que nunca. La envié. Una semana después de haber cerrado el plazo, recibí la llamada: que me invitaban a entrevista unos días más tarde. Por supuesto, ahí estaré. Tuve que prepararme una clase de español para alumnos desconocidos en un cole desconocido. En total, dos horas y media en el cole y a la llegada a casa por la tarde un dolor de cabeza y un cansancio tremendos. La recompensa llegó dos días más tarde, en forma de una nueva llamada.

Así que sí, es posible escapar de las agencias Es posible buscar trabajo de otra manera. Supongo que la situación cambia según el County Council, puede ser que en Londres sea mucho más complicado hacerlo así, no lo sé. En cualquier caso, se puede. Eso sí, hace falta un buen colchón de ahorros para sobrevivir un par de meses mientras te pasas las mañanas en casa comprobando las vacantes cada dos por tres y escribiendo solicitudes sin parar.

Si estás en esta situación o tienes pensado irte pronto a Reino Unido a buscar este tipo de trabajo, ¡ánimo y suerte! Haz acopio de paciencia, pensamiento positivo y energía y ponte a ello.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Qualified Teacher Status: qué es y cómo se pide

Si tu objetivo es trabajar como docente en el Reino Unido, un requisito importante es pedir tu Qualified Teacher Status (QTS), es decir, la acreditación de que puedes ejercer como profesor. Hay diferentes maneras de empezar a dar clase en Reino Unido, pero me voy a centrar exclusivamente en el caso de profesores de otro país de la Unión Europea que deciden venir aquí a buscar empleo.

Antes de engañar a nadie, es importante aclarar que, por todo lo que he leído y comprobado yo misma en las ofertas de empleo que me llegan, es muy complicado conseguir trabajo como profesor sin tener antes experiencia previa escolar en Reino Unido. ¿Cómo se consigue esa experiencia? A través de otros trabajos, como por ejemplo los de Teaching Assistant, Cover Supervisor o Supply Teacher. Para algunos no te hará falta el QTS porque realmente no se consideran como trabajos de "teaching", sino de "support", es decir, de personal auxiliar. Sin embargo, si reúnes los requisitos para que te otorguen el QTS, más vale sacarlo cuanto antes, ya que el proceso es gratuito (exceptuando el pago para las traducciones juradas) y te hará falta cuando des el paso a un puesto de docente.

Hay entradas en otros blogs sobre cómo conseguir el QTS, algunas muy completas como esta. Ahí tienes un paso a paso con toda la información que hay que rellenar y la documentación necesaria. Si escribo esta entrada yo es solo porque en los últimos meses el proceso de solicitud del QTS ha variado y ahora es todo online. No hay que enviar nada por correo ordinario ni hacer fotocopias compulsadas de nada.

La documentación que necesitarás depende de la vía por la que optas al QTS. Hay tres, pero me voy a ceñir a las dos primeras, que creo que serán las más comunes. (La tercera consiste en pedir el QTS basándote en tu experiencia docente).

1. Eres Maestro:
  - Original de tu título de Magisterio + traducción jurada de tu título.
  - Suplemento Europeo al Título o bien Certificación Académica Personal (expediente) + traducción jurada.

2. Eres Profesor de Secundaria:
   - Original de tu titulo universitario + traducción jurada.
   - Original del CAP o Máster de Formación del Profesorado + traducción jurada.
   - Suplemento Europeo al Título de los dos o bien Certificación Académica Personal (expediente) + traducción jurada de los dos.

A parte de esta documentación necesitarás:
   - DNI o pasaporte (sin traducir).
   - Acreditación de cambio de nombre, si lo hubiera (sin traducir).

Ya está, con esto es suficiente, no hacen falta otro tipo de acreditaciones ni volverse loco con nada más. Antes de empezar la solicitud online, simplemente escanea los originales de tus títulos, las traducciones, el DNI y punto.

Si tu Universidad tramita el Suplemento Europeo al Título bilingüe, genial, te ahorrarás algunas traducciones; si no, necesitarás mandar traducir los expedientes y adjuntar los originales, como especifico más arriba.

Ya no hay que preocuparse por dónde compulsar documentos, cómo enviarlos, etc. Ahora es muy sencillo pedir el QTS. Ellos te responderán por email algunas semanas más tarde y fin del asunto.


jueves, 29 de octubre de 2015

Empiezo a escribir una nueva página

¡Buenos días!

Hace trece meses que no escribo en Página en Blanco. Como todo en esta vida, tiene una explicación; quizás debí darla cuando decidí dejar de escribir, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Durante los dos últimos años he estado trabajando como profesora de Lengua e Inglés en Secundaria y Ciclos Formativos en España. Por supuesto, es un trabajo que puede ser fuente de innumerables anécdotas y cosas que contar al mundo pero, de alguna manera, fui sintiendo que lo que tenía que contar tal vez no interesara tanto a unos lectores a los que en un primer momento había atraído el contenido sobre traducción de este blog.

En cualquier caso, me he dado cuenta en este tiempo de que, si bien la traducción me encanta y no me importaría trabajar de ello si fuera necesario, me llena muchísimo más la docencia como carrera profesional. (Ya una vez comparé ambas profesiones). Por suerte, desde el principio en el blog me defino no solo como traductora, sino también como profesora, con lo que espero no haber engañado a nadie.

Empecé este blog hace tres años porque me marchaba a Luxemburgo a hacer las prácticas de traducción en el Parlamento Europeo y me di cuenta en ese momento de que no había casi nada de información en español al respecto en Internet, así que decidí llenar esa parcela vacía. Una vez volví a casa, me costó más encontrar temas interesantes, originales y relacionados con la temática del blog para escribir sobre ellos.

Ahora, igual que hace tres años cuando fui a Luxemburgo, empiezo una nueva aventura en el extranjero. Esta vez la vida me ha traído a Reino Unido, donde mi objetivo inicial es abrirme paso en el mundo de la docencia. No tengo ni idea de cómo me irá, pero sí que sé que ahora vuelvo a tener un motivo claro para empezar a escribir una nueva página, en mi vida y en este blog.

Blogs sobre vida y trabajo en Reino Unido ya hay, por supuesto, pero yo aportaré mi granito de arena, siempre desde mi propia experiencia y mi punto de vista personal.

¡Un saludo y bienvenidos de vuelta!

P.D. Por cierto, no he pasado todos estos meses ajena al mundo de los blogs. Invito a quien no lo conozca a pasarse por mi blog 52 semanas en fotos. ¡Esto sí que no tiene nada que ver ni con traducción ni con docencia!

lunes, 29 de septiembre de 2014

Una de variedades dialectales y complejos


Como todos los años, toca empezar el curso haciendo evaluaciones iniciales. Este año doy Lengua en 2º de la E.S.O., a los mismos alumnos a los que di clase el año pasado cuando estaban en 1º. En la prueba inicial, incluí una pregunta que podríamos calificar como «trampa», pero que ya habíamos trabajado en clase el curso pasado. Las respuestas me dejaron asombrada y triste a la vez.

Preguntaba a mis alumnos: «¿Quién habla mejor el español, un madrileño o un canario? Razona tu respuesta».

De los 55 alumnos que hicieron la prueba, 39 (el 69,64 %) respondieron que el madrileño; 4 (el 7,14 %), que el canario y 11 (19,64 %), que ambos hablan igual de bien, aunque con diferentes variedades geográficas. Solo un alumno (1,79 %) dejó la pregunta en blanco.

No puede sino sorprenderme que más de dos tercios de la clase consideren que una variedad geográfica es mejor que la otra. Razones, varias, algunas más aceptables y otras, menos: que usan más palabras admitidas por la R.A.E., que llevan más tiempo hablando español, que pronuncian bien y nosotros no, que están en la Península y nosotros no, que hablan más fino, etc.

Iba echando un vistazo a las respuestas a medida que entregaban. Alguno me decía durante el examen: «Seño, no entiendo esta pregunta, ¿qué pongo?». Los descolocaba. Cuando todos habían entregado, les confesé que había una pregunta trampa. Todos supieron al momento de cuál se trataba y, cuando aclaramos en clase que hay muchas variedades geográficas en nuestra lengua y que todas son igual de válidas, así como que es el nivel cultural del hablante el que más afecta al grado de corrección con el que usa la lengua, ninguno disintió. Todos entendieron y aceptaron la respuesta, además de recordar (o eso espero) que en realidad ya habíamos hablado de esto mismo el curso pasado.

Entonces, ¿por qué la mayoría escribe casi sin dudarlo que uno habla mejor que el otro? ¿Por qué solo una quinta parte de la clase (y no precisamente en todos los casos se trataba de los alumnos que sacan mejores notas) es consciente de que las dos variedades son correctas o se atreve a escribirlo? Tal vez, si hubiera formulado la pregunta de otra forma (por ejemplo, «¿Crees que un madrileño habla mejor que un canario o al revés o piensas que los dos hablan igual de bien?» o «¿Dirías que una persona de la Península habla mejor el español que un canario?»), habría habido más respuestas correctas.

Por supuesto, hay que plantearse también: ¿por qué, puestos a decir que uno habla mejor, solo cuatro alumnos piensan que es más correcta la variedad canaria? Entiendo las razones para decir lo contrario, sí, pero es inevitable al experimentar este tipo de situaciones volver a pensar en ese manido complejo que muchos canarios tienen en relación con su forma de hablar castellano. Y seguro que no solo canarios, claro.

De corazón espero que, al menos a estos alumnos, no vuelva o olvidárseles esta lección. Que entiendan que toda variedad geográfica es aceptable, que no pasa nada por aspirar una «ese» (en cambio sí pasa, claro está, por no escribirla donde va) o por decir «ustedes» en vez de «vosotros».

Escribo este artículo sin ánimo ninguno de ensalzar mi variedad dialectal o de denostar otras, espero que quede claro. Sí que me gustaría que nos planteáramos (canarios y no canarios si es el caso también) si tenemos este complejo de tener un acento que no es el estándar o de utilizar palabras que no son las más usadas en el ámbito nacional, por qué lo tenemos y si merece la pena mantenerlo. Nos tienen que entender cuando hablamos, eso que vaya por delante, y tendremos que hablar con corrección y adaptarnos a nuestro oyente, pero de manera que todos salgamos ganando (a mí me encanta aprender palabras y expresiones de otros lugares) y, sobre todo, que ninguno se sienta inferior a nadie por haberse criado con un léxico y un acento diferentes al «estándar». (Y todo esto obviando el hecho de que hay una gran cantidad de países ahí fuera que hablan nuestro mismo idioma con una miríada de variedades geográficas asombrosa).

sábado, 27 de septiembre de 2014

Cómo escribir correctamente un diálogo


A muchos nos gusta escribir ficción, lo hacemos desde que estábamos en el colegio y nos mandaban a escribir un cuento y algunos seguimos aventurándonos en este mundo de adultos. Sin duda, los fallos más comunes con los que me encuentro al leer o corregir historias de ficción son aquellos relacionados con la puntuación de los diálogos entre los personajes.

Aquí van las normas básicas para el género narrativo.

Lo primero que hay que tener claro es que el guión (-) no es el signo ortográfico correcto para marcar un diálogo. Lo que debemos utilizar es la raya (—) que, como se puede apreciar, es bastante más larga que el guión. ¿De dónde la sacamos cuando escribimos a ordenador? Aquí empiezan las complicaciones. No es, obviamente, la raya baja de los correos electrónicos. Podemos encontrar la raya en «caracteres especiales» al darle a «insertar símbolo» en Word. Mi ordenador la llama «guión largo» y viene con el atajo de teclado Ctr+Alt+- (el guión debe ser el del teclado numérico). Si no encontramos la raya en los símbolos de Word o queremos estar totalmente seguros de ponerla bien, podemos buscar «raya» en el Diccionario Panhispánico de Dudas y copiar y pegar, pero es un procedimiento mucho más engorroso (dicho esto, yo lo uso muy a menudo).

El segundo detalle importante: las rayas van pegadas a lo que encerramos entre ellas, al contrario que el guión. Es decir, que escribiríamos:

—Me llamo Laura.

Y no:
*- Me llamo Laura
  o
  *— Me llamo Laura.

En otro ejemplo más largo:

—¡Hola! ¿Cómo estás?— saludó Miguel. Hace tiempo que no nos vemos.

En muchas ocasiones, como en el ejemplo anterior, el narrador añade comentarios en medio de la intervención de un personaje. En ese caso, hay que encerrar esos comentarios entre rayas y poner el signo de puntuación respectivo (punto, coma, punto y coma) tras la segunda raya y no antes de la primera. Además, hay que fijarse si el comentario comienza con uno de los llamados «verbos de habla» o «verbos dicendi» (decir, responder, preguntar, exclamar, susurrar, etc.) o no. En caso de que sí, el comentario se considera parte de la oración anterior y la primera palabra va en minúscula. Si no, se considera otra oración y, por consiguiente, debe empezar por mayúscula.

 —Hola.—La muchacha saludó con la mano—. Qué alegría verte.

En este segundo caso hay que cerrar con un punto o un signo equivalente (signo de interrogación o exclamación de cierre) la primera parte de la intervención.

Todas estas normas están recogidas en el Diccionario Panhispánico de Dudas de la R.A.E., concretamente en el artículo «raya». 

viernes, 29 de agosto de 2014

Lo que sí se rompe si me mudo al extranjero



Esta entrada no tiene nada que ver con relaciones de pareja o familiares, amistades o contratos laborales. Todas estas cosas pueden, es cierto, romperse con la distancia, pero no tienen por qué. Hay algo, sin embargo, que siempre, siempre acaba roto. Algo que llevábamos con nosotros sin saberlo y que, al desaparecer, nos hace más ricos, tolerantes y sabios. ¿Se te ocurre qué? Vamos a verlo:


¿Cómo hay que dejar la puerta del cuarto de baño cuando no hay nadie dentro: cerrada o abierta? ¿Y la tapa del váter? ¿Se le echa azúcar a la leche con Cola Cao?

Seguro que hubo un tiempo, hace ya muchos años, en el que pensábamos que esas preguntas tenían una sola respuesta válida... hasta que fuimos a pasar la noche a casa de algún tío o algún amigo y nos dimos cuenta de que no. En ese momento, una pequeñísima estructura de nuestra cabeza se rompió. ¡Qué gran milagro!

Vamos con otra tanda de preguntas:

¿Cómo están dispuestas las teclas de un teclado de ordenador?  ¿Cuál es la hora óptima para comer? ¿Y para ir de tiendas un día por la tarde? ¿Hay que pagar por ver la tele?

Estas son mis respuestas, que intuyo que, si eres español, no diferirán demasiado de las tuyas:

Q, W E, R, T, Y, U, I, O...
Las dos de la tarde.
Las seis.
No.

Si digo «cafetera» en un contexto casero, ¿qué imagen te viene a la cabeza?
Probablemente algo así, ¿no?


Sin embargo, si hago esta misma pregunta en Centroeuropa, puede que la imagen mental se parezca más a esto:


En mi casa en Luxemburgo teníamos una cafetera de estas, de filtro. Para los caseros era lo normal. Para mí, el café que hacía era un aguachirri que ni sabía bien ni hacía ningún efecto. (Además de que tuve que aprender a usarla, por supuesto; al principio no sabía que llevaba un filtro ni entendía cómo calcular el agua). Una vez tímidamente comenté algo sobre una cafetera «de verdad». La casera me contestó que para ella eso era una cafetera normal y fin del asunto. Razón tenía.


Volvamos a las preguntas anteriores, que son muy sencillas. 

Teclado francés
La disposición de las letras en nuestro teclado (QWERTY) se diseñó a finales del siglo XIX, para permitir alternar las dos manos lo más posible y ganar así velocidad. Es la distribución más habitual, pero no la única. Si compramos un ordenador alemán, la «z» cambia su lugar con la «y». Si es francés, tendremos aún más problemas, pues incluso la «a» varía de sitio.

Todos sabemos que en España, en general, se come bastante más tarde que en el resto de Europa, donde es habitual almorzar desde las 12.

Si vamos de tiendas a las 6 en muchos lugares de Europa, encontraremos todo cerrado. Más vale ir sobre las 3 (ya habremos hecho la digestión, en cualquier caso).

En muchos sitios, como Alemania y Reino Unido, hay que pagar un impuesto por ver la televisión en casa.


Lo que he hecho en este artículo no es más que repasar algunas diferencias culturales muy básicas y conocidas que encontramos incluso sin salir de Europa. Como decía al principio, basta con cruzar la puerta de casa para ver que no todo el mundo hace las cosas como nosotros las hacemos y que, lo que tomamos por obvio, no tiene por qué serlo

La mayoría de lo que hacemos en la vida, quitando nuestros instintos básicos, lo hemos aprendido a través de la educación, que ha ido formando estructuras en nuestra cabeza. Cuanto menos nos relacionemos con personas que viven de manera diferente, más se fortalecerán esas estructuras y más nos costará aceptar otras costumbres u otras ideas. Si yo nunca salí de casa para ver que mi primo no merienda fruta sino galletas, nunca aprenderé que es posible merendar algo distinto. 

Hay varias maneras de romper estructuras y todas pasan por relacionarse con el otro y con lo diferente. En un mundo globalizado como es el nuestro, podemos aprender muchísimo de cómo se vive en otros lugares a través de películas, novelas o series de televisión, pero normalmente no es suficiente. 

Viajar es ir un paso más allá, sobre todo si intentamos alejarnos de las atracciones más turísticas y hacemos un tipo de viaje más cercano a la forma de vida local. No obstante, viajar se suele quedar corto. Para entender realmente cómo funciona un país hay que vivir en él. Es entonces cuando comprendemos todas las pequeñas diferencias culturales entre nuestro país de origen y el de acogida, cuando nos abrimos a las novedades, rompemos las estructuras y, solo después, decidimos si nos gusta más una opción o la otra. Y crecemos, aprendemos, nos enriquecemos.

Salga como salga una experiencia de vida en el extranjero, nuestra mente siempre saldrá ganando. ¿Te animas?






martes, 8 de julio de 2014

Flirteos con el Prezi: CV



Muy buenos días a todos.

Ya lo mío con la periodicidad de entradas en este blog es inexcusable, así que prefiero no decir nada. Corramos un tupido velo.

El viernes al fin acabó el curso escolar para mí como docente y ya había decidido que en estas vacaciones, aparte de disfrutar mucho, quería reciclarme con ciertas asignaturas que me quedaban pendientes (qué símil tan oportuno en este caso), como son dos programas de presentaciones con los que aún no me había puesto a investigar: el famoso Prezi, que viene pisando muy fuerte desde hace un par de añitos ya, y el Keynote del iPad, dispositivo que se ha convertido para mí en una herramienta de trabajo utilísima e indispensable durante este primer año como profesora.

He comenzado por el Prezi. Aunque, como he dicho, aún no había trabajado con él, sí que había asistido a varias charlas, ponencias y formaciones donde se había usado como herramienta de presentación, así que iba ya con una idea más o menos clara de cómo funcionaba el programa, al menos visualmente. Lo cierto es que es bastante intuitivo y sencillo de utilizar, a poco que uno se maneje decentemente con el ordenador.

Para quien no lo conozca, se trata de un software disponible de forma gratuita online para realizar presentaciones, a priori, más dinámicas y creativas que las del Power Point. La mecánica básica es el zoom, de forma que toda la presentación podría aparecer de golpe en una sola imagen, para luego ir acercándonos a las distintas partes que la componen. O al revés, podemos empezar en un lugar concreto para después descubrir que forma parte de un todo mayor. Así, se puede jugar con los tamaños para crear diferentes capas de información. Las posibilidades son infinitas y es, como digo, mucho menos estático que una presentación de Power Point, donde cada diapositiva viene seguida por otra, sí o sí.

Lo que me ha resultado más curioso y bonito del programa es que cada presentación se plantea como una ruta o un viaje y es importante tener claro de dónde a dónde queremos llevar al público y de qué manera.

Para iniciarme, he hecho una presentación a partir de una de las plantillas que ofrece el programa: Desktop CV (CV en el escritorio). Es una buena manera de empezar, porque el trabajo gordo viene ya hecho y así he podido ir conociendo el funcionamiento del programa sin volverme loca con la estructuran básica de la presentación que, creo, es lo más complicado.

Se trata de un experimento: es mi CV en forma de presentación de Prezi. No es la forma más clásica de utilizar un Prezi, que suele ser un apoyo para una presentación oral, ni tampoco es, por supuesto, la forma más clásica de elaborar un CV, pero ya que ahora mismo no lo estoy haciendo por necesidad sino por gusto, he disfrutado siendo más creativa, haciendo una carta de presentación laboral más fresca y original que esos dos papeles grapados que suelo llevar a las empresas.

Me queda la duda de si realmente valdría como CV o no. ¿Qué opinan?

domingo, 6 de abril de 2014

¿Caminamos en espiral o en línea recta?: Dos sistemas educativos en contraste

El objetivo de la entrada de hoy es comparar los dos sistemas educativos de los que he podido formar parte durante mi vida estudiantil y ahora, también, de profesora. La oportunidad de haber conocido a fondo tanto el sistema español como el alemán me permite contrastar sus virtudes y sus defectos, y tengo que decir que no tengo en absoluto ninguna duda sobre por cuál me decanto.

Por un lado, está el asunto de los itinerarios y del momento en el que uno decide por dónde quiere encaminarse. Alemania ha tenido tradicionalmente una educación más segregadora, donde los alumnos eligen (o elegían, pues parece que este sistema está en retroceso) muy pronto si querían ir a la universidad o hacer una formación profesional. No daré mi opinión sobre este asunto, porque en realidad quiero hablar hoy de algo diferente, pero solo subrayo una diferencia clave entre ambos países a este respecto: en Alemania, hacer una FP está muy bien visto en la sociedad, no se considera un fracaso, una solución para quien «no vale lo suficiente como para sacar unos estudios universitarios», como sí parece que ocurre en España, donde el afán por el prestigio social insta a optar por el camino universitario.

No obstante, sobre lo que quiero llamar la atención hoy es la forma, distinta entre un país y otro, de estructurar los temarios y de abordar los contenidos.

Vamos con la estructuración. En España, como sabemos, se cree en los temarios «en espiral». ¿Qué quiere decir esto? Que si estoy estudiando varios años una asignatura, voy a estudiar una vez, y otra, y otra, y otra más, cada tema. Cada año voy a ver casi «un poquito de todo», supuestamente con un pelín más de profundidad que el año anterior. A veces dejo un lapsus de dos años. Vale, un año hacemos análisis morfológico en Lengua y al otro, análisis sintáctico. Al tercero volveremos al morfológico. Venga, en Sociales, un curso Geografía, al otro Historia, después volvemos a la Geografía, y luego de nuevo a la Historia. En Inglés... ¡ay, en Inglés! Apuesto un brazo a que empezaremos el curso presentándonos y repasando el verbo to be. ¿Y lo acabaremos habiendo aprendido más que en el anterior? Ojalá, pero la realidad es que los alumnos terminan la Secundaria solo con un A2 alto, después de un mínimo de diez años estudiando el idioma. ¿A alguien más le parece raro?

¿Es malo repasar algo que ya se ha dado? No. De hecho, es necesario. Pero basar nuestro sistema educativo en esta premisa no me parece nada adecuado. Además, una de los consecuencias de tal decisión es que tengamos que seguir programaciones demasiado amplias y ambiciosas, solo para que los alumnos estudien todos los temas por encima y, al próximo curso, no recuerden más que los mínimos más básicos.

Los alemanes trabajan de forma diferente. Sus temarios son lineales. Ellos entienden que cuando un alumno ha estudiado bien algo, no hace falta seguirlo repitiendo curso tras curso. Esto implica, claro está, estudiar cada tema con mayor profundidad y, lógicamente, reducir el temario anual. Ejemplos sencillos: en el colegio no empezamos a analizar oraciones compuestas en Lengua hasta Bachillerato, no empezamos con las ecuaciones antes de 2º de la E.S.O en Matemáticas, dimos Geografía hasta 1º de la E.S.O. y a partir de ahí empezamos con la Historia, desde la Prehistoria hasta la actualidad. Además, mis profesores se las arreglaban para que, mientras estudiaba el Renacimiento en Historia, lo estuviera dando también en Lengua y Literatura e incluso en Educación Plástica (Arte, como la llaman en Alemania). Muchas veces utilizábamos un mismo libro de texto durante dos años, o durante un año y pico, y no pasaba nada. No había por qué terminar el libro de texto sí o sí en junio, habiendo pasado por todos los temas como un vendaval y sin recordar casi nada en septiembre.

No obstante, las diferencias no se limitan a la estructuración del temario, sino también a la forma de abordar nuevos contenidos. Puesto que en el colegio teníamos asignaturas en español y en alemán, las distinciones entre ambos estilos educativos quedaban muy claras. Mientras en Matemáticas en español había que aprenderse toda una lista de derivadas de memoria, en las Matemáticas en alemán introducían siempre los temas a partir de la lógica que había detrás de ellos, de manera que entendíamos cómo se calculaba una derivada y éramos capaces de calcular cualquiera que nos pusieran delante. No nos explicaban el nuevo tema sin más, nos hacían pensar para que llegáramos nosotros mismos a la conclusión que daba paso al nuevo tema. ¿De qué forma podemos avanzar más rápido? Por supuesto, de la primera. ¿Pero cuál es la que nos proporciona conocimientos y capacidades que perdurarán con mayor facilidad? La segunda.

Otro ejemplo: mientras en los últimos cursos en Lengua Española estudiábamos toda la historia de nuestra literatura (y que conste que me encanta el estudio de la literatura, disfrutaba estudiándolo y disfruto enseñándolo), en Alemán leíamos solo algunos libros, de los que luego hacíamos comentarios de texto, o analizábamos anuncios de periódico o poemas. En dos años, dimos siete temas. Solo siete. Impensable en España, ¿verdad?

Decía al principio de la entrada que no dudo con qué sistema me quedo. Es cierto. Prefiero los temarios lineales alemanes y su forma de presentar el contenido nuevo, a través de la lógica y la razón, además del tiempo que se emplea en profundizar bien en lo que se aprende. Lo prefiero antes que la locura de impartir (o estudiar) un larguísimo temario que picotea con información de mil temas distintos sin tiempo material para profundizar en ninguno. Prefiero que el alumno entienda lo que está haciendo y se le den herramientas para «buscarse la vida» en caso de necesidad, a que solo se le exija aprender de memoria contenidos que luego «vomitará» en el examen y, acto seguido, olvidará.

Sin embargo, rompo una lanza también a favor de ciertos aspectos de nuestro propio sistema educativo. Creo que es positivo ejercitar la memoria, por ejemplo. Lo interesante es que eso que hayamos aprendido de memoria tengamos que comprenderlo y aplicarlo para poder superar una prueba. También creo que los alemanes pecan a veces de un exceso de práctica y una falta de teoría, sobre todo en el estudio de su propia lengua,  cuya gramática, morfología y sintaxis suelen estudiar muy poco. 

Como siempre, en este caso lo ideal siempre sería aprender de lo que los demás tienen que ofrecernos sin renunciar a las cosas que buenas que ya tenemos. Sin embargo, para ello lo primero es conocer otros sistemas, y esta falta generalizada de conocimiento es precisamente la que me ha animado a escribir esta entrada. Que quede claro que en todo momento escribo desde mi propia experiencia como estudiante en un sistema alemán y por lo que sé de este de forma general. No pretendo sentar cátedra.








sábado, 22 de febrero de 2014

Nueve razones para irte de Erasmus


Después de todos estos meses metida hasta las cejas en la docencia (y aquí sigo) me he planteado escribir una entrada diferente que no tenga nada que ver. Para ello, voy a rememorar mis experiencias en el extranjero y, especialmente, la primera: mi año Erasmus.

Siempre he dicho que para un estudiante de TeI, irse de Erasmus debería ser prácticamente algo obligatorio. Pero, claro, hoy en día, con las reducciones de las becas, ¿cómo voy a atreverme a decir algo así? Lo que sí puedo es alzar la voz para reivindicar el acceso a una experiencia que, estoy convencida, ayuda a construir Europa mucho más que la mayoría de las sesiones plenarias de Estrasburgo.

Dejando a un lado el aspecto económico (intentémoslo al menos por un ratito): ¿por qué un estudiante de Traducción e Interpretación debería hacer todo lo posible por irse de Erasmus?

1. Porque el inglés (alemán, francés, italiano...) de mi libro de texto es mucho más aburrido que el de la vida real. ¿Les cuento un secreto? No me gustaban mucho las clases de idiomas en el cole. Las de Lengua sí, pero las de Alemán e Inglés, no. ¿Por qué? Porque me parecía que estaba estudiando idiomas artificiales, acartonados, no veía naturalidad alguna en los textos de los libros ni en las audiciones que escuchábamos. Esto ocurre sobre todo en los primeros niveles, cuando se trabaja con pocos textos o discursos auténticos en el aula. Se empieza a atisbar la esencia del idioma extranjero a través de series, películas o novelas. Sin embargo, la forma óptima de entrar en contacto con esta esencia es cuando se practica una inmersión total en el país extranjero.

2. Porque aprenderás una barbaridad de inglés (alemán, francés, italiano...) incluso aunque vayas con un nivel muy alto. Creo que para notar una gran mejoría durante el año Erasmus, es ideal un nivel de partida entre un A2 alto y un B2 bajito. No obstante, esto no quiere decir que si uno va a un país del cual ya posee un nivel superior, no vaya a aprender aún así muchísimo vocabulario, además de adquirir soltura y abrir los oídos a distintos acentos e incluso dialectos. Fue lo que me pasó a mí en Viena. Mi nivel de partida de alemán era muy alto, pero decidí irme a Austria, donde se habla un alemán un poco diferente, y aprendí muchísimo. Al principio me costó hacer el oído a los acentos austriacos, pero poco a poco fui mejorando y ahora siento que tengo un bagaje mayor del idioma alemán que si hubiera pasado aquellos meses en un lugar donde se hablara alemán estándar.

3. Porque no entenderás un idioma sin conocer su cultura ni entenderás una cultura sin conocer el país. Vale, exagero, puedo conseguir un bagaje cultural enorme de un país en concreto solo poniéndome a estudiar, ¿pero es lo mismo que pisar el país, visitar sus monumentos, charlar con sus gentes, experimentar personalmente las consecuencias de su trayectoria histórica? Yo creo que no.

4. Porque merece la pena aprender a vivir solos. El año Erasmus, no vamos a engañar a nadie, suele ser un año light en cuanto a los estudios, precisamente porque hay que dar también importancia y conceder tiempo a otro tipo de experiencias (sociales, culturales, etc.) y, si las cosas son como tienen que ser y tenemos nuestra beca, tampoco tendremos que preocuparnos de forma exagerada por el dinero. En un contexto así, da gusto independizarse. No siempre, claro, también están los momentos complicados, pero estos forman parte de la experiencia igual que los buenos y puede que hasta aprendamos más cosas de ellos.

5. Porque optimizarás la relación con tu familia. Esto puede sonar raro, pero creo que no lo es. La distancia tiene muchas consecuencias: una de ellas, que aprenderás a depender menos emocional o psíquicamente de las personas de las que sueles estar rodeado en tu ciudad natal; otra, por el contrario, que querrás a esas personas muchísimo más cuando tengas la oportunidad de volver a verlas. Por otro lado, la vuelta a casa después de un Erasmus suele ser siempre agridulce y durante las primeras semanas, habremos aprendido a contemplar nuestra vida familiar desde fuera, dándonos mayor cuenta de los puntos fuertes y de los débiles. Lástima que la rutina nos haga desaprender todo otra vez.

6. Porque podrás cursar asignaturas que no se ofertan en tu facultad. Esta es otra gran ventaja. Yo, en concreto, cursé tres optativas en Viena que no se ofertaban en la ULPGC. Como Erasmus, puedes elegir lo que te dé la gana y nadie te va a dejar fuera de una clase (así era, al menos, en mi época). Si vas a un país en el que se hable un idioma poco común, podrás aprenderlo y convalidarlo por una Lengua D.

7. Porque conocerás un montón de gente y un montón de lugares. Cuando se es Erasmus, normalmente se hacen amigos Erasmus, es decir, amigos de muchos países distintos, lo cual supone una riqueza cultural enorme, incluso si luego no mantienes con ellos tanto contacto como querrías. Además, lo normal cuando uno está de Erasmus es viajar, y mucho. Seguro que nunca olvidarás los lugares que visitaste durante tu Erasmus.

8. Porque lucirá de maravilla en tu CV. En el CV de un traductor, desde luego, pero en el de cualquier otra persona, también. A los empleadores les gusta contratar a gente que es capaz de decidir irse a vivir en el extranjero, de desenvolverse en un entorno extraño y de utilizar otro idioma.

9. Porque solo tendrás esta oportunidad una vez en la vida. A menos que estudies otra carrera :-P


Estas son solo algunas razones que se me han ocurrido sobre la marcha. ¿Añadirías más a la lista? 

¡Seguro que sí! Y a ti, estudiante en duda, solo puedo decirte: ¿a qué esperas?



domingo, 19 de enero de 2014

A vueltas con el Traductor de Google... Perjuicios para jóvenes estudiantes


Hace ya unos meses hablé de los peligros de la traducción automática. En aquella ocasión, me quejaba de la (infeliz) idea de un renombrado periódico canario de sacar un suplemento bilingüe traducido con Google. Ahora, vuelvo a dar un toque de atención, pero esta vez originado desde mi otra profesión, la docencia.

Todo surgió con una conversación que tuve con mis alumnos de mi 1º de la E.S.O. mientras estudiábamos en clase de Lengua el uso del diccionario. No recuerdo ya cómo salió el Traductor de Google en el debate, lo que sí recuerdo bien es que terminé poco menos que espantada. Hasta entonces no me había planteado las nefastas consecuencias que un uso inmaduro e infantil (estos alumnos tienen doce o trece años) de esta herramienta puede tener en el aprendizaje de una lengua extranjera.

Se me ocurrió preguntar cuántos utilizaban el Traductor de Google para hacer las redacciones que les mandaban en clase de inglés. Unos dos tercios de los alumnos levantaron la mano. Yo también las levanté... para llevármelas a la cabeza.  Intenté hacerles ver los peligros de fiarse a pies juntillas de esta herramienta informática, de no desarrollar ellos mismos su propia destreza escritora, pero, sinceramente, estoy muy poco segura de mi éxito.

Más tarde hablé con la profesora de inglés, para comentarle que había tratado el asunto con los alumnos, por si acaso le molestaba. Me contestó que, al contrario, me agradecía que también yo hubiera insistido en ello. Obviamente, las redacciones que ella les manda (para las que les da tiempo más que de sobra), son el resultado de las estructuras y la gramática aprendidas en la unidad que acaban de dar. Es decir, siempre hay un modelo que seguir casi al pie de la letra. Vamos, lo normal, lo mismo que nos decían en el Máster, lo mismo que hago yo con mis alumnos de los ciclos formativos.

Es lógico que, cuando uno tiene un nivel aún muy bajito de un idioma extranjero, le surjan mil cosas que querría escribir en una redacción, pero para cuya expresión no se tienen las herramientas necesarias. Repito continuamente a mis alumnos de ciclos (que son en inglés lo que se conoce como false beginners y, además, adultos o casi) que, a menos que estén totalmente seguros de que lo que van a escribir está bien, se ciñan a las estructuras y el vocabulario sencillos que hemos visto en clase hasta la fecha. Buscar alguna palabra en el diccionario está bien, aunque entraña peligros (por aquello de las acepciones), igual que tampoco está mal buscar expresiones muy sencillas en el Traductor de Google, pero de ahí a escribir la redacción completa para que la traduzca... 

¿Cómo hacer entender que hay que intentar pensar directamente en la lengua extranjera? ¿O es que hará tanto tiempo que no soy principiante en inglés que no recuerdo que yo también lo hacía?

En cualquier caso, el culmen de aquel debate con los niños de mi tutoría fue sin duda el momento en el que una de las niñas más buenas y responsables de la clase, sentada en primer fija, preguntó en voz bajita, como para sí misma: «Entonces, ¿de dónde saco la redacción?». 

(...)

Sin palabras.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Echando la vista atrás: repaso del 2013


No voy a ser original con esta entrada, porque hacer revisión del año cuando está a punto de terminar es algo muy común. Sin embargo, sí es la primera vez que lo hago yo en este blog, que empecé hace ya un año y cuatro meses. Me voy a extender un poquito más allá del plano laboral, aunque no suelo hablar mucho de mi vida privada en el blog.


Calendario 2013 de un vistazo

- Enero a marzo: sigo como becaria del Parlamento Europeo en Luxemburgo, haciendo la prolongación de tres meses que me ofrecieron.

- Abril y mayo: ya de vuelta en Las Palmas, busco trabajo (que encuentro bastante rápido) y aprovecho las semanas de desempleo para prepararme el CPE, presentarme y aprobarlo, además de dar clases particulares y hacer con Trágora Formación el curso Fiscalidad, contabilidad y gestión comercial para traductores.

- Junio a agosto: trabajo durante tres meses en el departamento de márketing de una joven cadena hotelera canaria, haciendo mucha traducción inversa de textos turísticos y de otros tipos, además de trabajitos de otra índole.

- Septiembre a diciembre: imparto clases de lengua, inglés y refuerzo educativo en un centro concertado de mi ciudad a alumnos de secundaria, PCE y ciclos formativos de grado medio.


Aspectos positivos del 2013

- He trabajado. En el plano laboral, el 2013 ha sido sin duda un año muy positivo para mí. Ya habiendo tenido la experiencia de seis meses de desempleo cuando terminé la carrera, temía que me ocurriera lo mismo al acabar el máster, pero por suerte conseguí la tan ansiada beca en Luxemburgo y, casi a renglón seguido, los trabajos como traductora y profesora. 

- He tenido la oportunidad de probar mis dos pasiones. Lo he dicho por activa y por pasiva: me encanta traducir y me encanta dar clase. Tengo la enorme suerte de haber podido trabajar en ambas profesiones, contrastarlas y saber por dónde quiero que vaya mi futuro laboral.

- He hecho una segunda experiencia de vida en el extranjero. Creo que las estancias en el extranjero son un medio maravilloso e inigualable para madurar, abrir la mente, hacer nuevos amigos y conocer otros lugares y otras formas de pensar. Mi beca de seis meses en Luxemburgo fue mi segunda experiencia de vida en el extranjero (la primera, el Erasmus en Viena).

- He vuelto a mi voluntariado. Quienes me conocen saben que he trabajado durante años como animadora de jóvenes de forma voluntaria. Después de un parón de casi un año y medio, volví el pasado abril a ocupar mi tiempo con esta labor tan preciosa y que tanto me aporta, rodeada, además, de gente maravillosa.

- Tengo una fantástica relación de pareja. Hace años que la tengo, pero estoy más contenta que nunca y, aunque no recomiendo a nadie la distancia, al final hemos salido mucho más maduros y más reforzados.

- He regresado a Taizé. Muchos no lo conocerán, pero yo tengo que decirlo. Taizé es un lugar mágico. Llevaba cinco años deseando volver y el verano pasado, por fin, cumplí mi deseo.



Aspectos negativos del 2013

- He descuidado el blog en los últimos meses. Desde que empecé como profesora, he escrito mucho menos y he navegado también menos por otros blogs de traducción.

- He leído poco. Siempre he sido una lectora empedernida, pero hace unos años que he bajado el ritmo y no me gusta. Quiero aumentar mi grado de lectura, tanto de novelas como de libros de no ficción.

- No he mantenido un buen ritmo de deporte. Me fue bastante bien durante el verano, pero desde que empecé en el colegio lo dejé casi por completo y no puede ser. 

- No me he parado todo lo que habría querido. Me gusta meditar, pararme, tomar distancia... Muchas veces me dejo llevar por el frenético ritmo del día a día y no le doy la importancia que tendría que darle.

- He sufrido una pérdida muy importante. Es lo que ha traído diciembre y no puedo dejar de nombrarlo. Que descanses, papá.




Mis propósitos para el año que viene se desprenden de casi todo lo que he escrito en los aspectos negativos, además de:

- Conducir (!),
- Viajar lo que pueda,
- Pasar mucho tiempo con mi familia,
- Seguir formándome,
- Independizarme,
- Y, sobre todo, madurar y disfrutar.


Les deseo a todos un muy feliz año 2014. 
Y que trabajemos mucho por nuestros propósitos, que solos no se van a cumplir.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Enfrentando pasiones: traducción vs. docencia







VS




Muy buenas tardes.

Como habrán podido comprobar, he estado inexcusablemente inactiva en este blog en las últimas semanas (meses). De verdad que lo siento, pero el trabajo me ha absorbido casi por completo y, cuando me pongo a escribir una entrada, prefiero que sea con tiempo y ganas para ofrecer algo de calidad. Aprovechemos, por tanto, estas magníficas vacaciones de Navidad, una de las ventajas de ser profesora... Y precisamente sobre esto mismo trata esta entrada: voy a intentar enfrentar, con sus pros y sus contras, dos profesiones (y pasiones) que llenan mis días y que me llenan a mí como persona.

Huelga decir que no pretendo sentar cátedra, ni siquiera tomar una decisión clara y que esta entrada no refleja más que mi visión personal.

Todas las ventajas y desventajas que exponga serán siempre en comparación con la otra profesión de la que hablo, es decir, que podría ponerme a comparar la traducción con la cocina y saldrían pros y contras muy diferentes.

VENTAJAS DE LA TRADUCCIÓN - DESVENTAJAS DE LA DOCENCIA
  • Comodidad. Por supuesto, es mucho más sencillo trabajar frente a un ordenador que frente a treinta adolescentes. Tanto si es en oficina como en casa, un mal día puede pasar mucho más desapercibido, no vas a tener que lidiar con personas de carne y hueso. Como mucho, algún que otro cliente, hacer trámites administrativos, etc.

  • Flexibilidad. En relación con el punto anterior, la traducción, y sobre todo cuando se es autónomo, es un trabajo muy flexible. A menos que esté totalmente pillada por un plazo demasiado corto, siempre podré acomodar el trabajo a mis circunstancias. Si, por ejemplo, me da un fuerte dolor de cabeza, puedo descansar un rato y retomarlo más tarde. Si tengo un día "tonto", quizás puedo ponerme a actualizar mi web, mis redes, mi CV, etc, en vez de hacer una traducción complicada (siempre y cuando, repito, lo permitan los plazos).
  • Siempre estoy aprendiendo cosas nuevas. Dando clases también, está claro. Sin embargo, voy más bien al nivel cultural que me voy forjando con mi trabajo. Las asignaturas que imparto este año en el colegio no son de un nivel muy complicado (Lengua de 1º de la E.S.O., Inglés inicial para adultos...). Aunque me prepare las clases, todas las cosas que doy las conozco, no hay nada nuevo. Traduciendo es diferente. Cada texto me enseña siempre cosas nuevas de ámbitos en los que quizás jamás me había parado siquiera a pensar. Y como yo soy muy curiosa, siempre me ha gustado mucho el trabajo de documentación dentro de la labor de traductora. Si no hubiera trabajado en el Parlamento, por ejemplo, ¿qué sabría yo del gas de esquisto, de la cultura croata o de los impuestos de matriculación de vehículos en Europa? Menos, seguro. Quizás nada.

  • Juego con la lengua en todas sus dimensiones. Si soy traductora es porque me fascinan los idiomas, tanto el mío propio como los extranjeros. Cuando traduzco, necesito muchísimos más conocimientos y muchas más habilidades para moldear la lengua de los que me hacen falta dando clase. No demanda lo mismo de mí intentar que mis alumnos comprendan qué es un sustantivo (que puede ser más complicado de lo que parece) o que sean capaces de representar una conversación sencilla en inglés, que ponerme a traducir un texto complicado, por ejemplo, uno literario, con juegos de palabras, donde las connotaciones cobran protagonismo... vamos, el tipo de texto que me realiza como traductora.
VENTAJAS DE LA DOCENCIA- DESVENTAJAS DE LA TRADUCCIÓN

  • Dimensión social. Para mí, esta es sin duda la diferencia que más me hace decantarme por la docencia. Me encanta trabajar con personas, aunque demande mucho más de mí y me queme y me canse más que la pantalla del ordenador. Adoro estar en el colegio y que esté lleno de gente, tanto alumnos (míos y ajenos), como todos mis compañeros profesores. Agradezco profundamente esto. Si trabajara de autónoma, sin duda echaría muy en falta las relaciones sociales. Y como traductora en plantilla, aunque tendría compañeros, seguiría echando de menos que mi trabajo estuviera dirigido de manera directa a otras personas. Que sí, que cuando traduzco un texto es porque alguien va a leer mi traducción, pero no es para nada el mismo caso, el mismo tipo de relación.
  • Fin último. No sabía cómo denominar este apartado. El mayor objetivo de la docencia en centros escolares es educar jóvenes. De forma paralela está la trasmisión de conocimientos, o, más bien, el servir de guía a los niños y jóvenes para que construyan su aprendizaje. Me parece un objetivo precioso. Cuando traduzco, cada texto puede tener metas totalmente diferentes: hacer publicidad, entretener al lector, dejar claras unas instrucciones de uso, etc. También puede ser educar o enseñar, pero no tiene por qué. Lo cierto es que no me llena traducir cierto tipo de textos dependiendo del fin que haya detrás.
  • El regalo de ver frutos. El momento en el que ves cómo un niño que no lograba hacer algo por fin lo hace bien, cuando ves que los alumnos son capaces de aplicar cosas que han aprendido varias semanas atrás porque ya las han incorporado a su subconsciente... es impagable. Los frutos de una profesión como la docencia no se recogen de hoy para mañana. A veces ni siquiera llegamos a verlos. Pero están ahí. Esos jóvenes están madurando y tú eres un referente para ellos. Es una tremenda responsabilidad, pero, si se consigue hacer bien, la satisfacción del trabajo bien hecho será infinita.
  • Sueldo fijo a fin de mes. No podía acabar sin resaltarlo, aunque sea una ventaja mucho más banal que las otras que he nombrado. No obstante, yo siempre he sido de las personas que buscan estabilidad y, en ese sentido, saber cuánto dinero voy a cobrar y cuándo es un alivio para mí. Admiro mucho a los emprendedores y sobre todo a los que consiguen sacar a flote un negocio contra viento y marea, pero, si es posible, prefiero la seguridad de un contrato.

Aquí lo dejo. Personalmente, me encantaría poder compaginar ambas profesiones en un futuro, como ya he dicho alguna vez. Veamos que nos depara el futuro.